Territorio y paisaje
 |
Pasar unas vacaciones
en un trulo es una experiencia única y cautivadora. Ante todo significa
sumergirse en una cultura que ha permanecido intacta hasta nuestros días.
Observar el paisaje desde uno de los numerosos puntos del territorio o
desde los miradores naturales de Locorotondo o de otras localidades, como
Martina Franca y Cisternino, es emocionante. Entre los campos orlados
de muros en seco blancos asoman los conos grises de los trulos, ligeros
e infinitos, mágicos como las casas de las hadas y de los nomos.
Sin embargo, el retorno al pasado no se acaba aquíporque esta tierra
nos embruja y asombra a cada paso, por su riqueza y belleza artísticas,
por la fuerza de la naturaleza que se manifiesta en la piedra y en los
olivos, por el resplandor de su mar y paisaje, por el candor deslumbrante
de las callejuelas blanqueadas con cal y por los colores de una tierra
difícil pero dominada por el hombre con gran tenacia.
El terreno calcáreo, la atmósfera que lo envuelve, operosa
y tranquila al mismo tiempo, nos carga de una energía física
increíble y nos ofrece la oportunidad de disfrutar de pasatiempos
para todas las edades. En verano la ligera altitud del territorio y la
forma peculiar de los trulos consienten repararse del calor.
La
posición es ideal para quien quiera pasar unas vacaciones
en la costa sin tener que soportar el calor sofocante, pasear o
correr por el campo, para quien quiera conocer la historia del lugar
y descubrir sus numerosas rutas naturales y artísticas o
penetrar en una cultura antigua a través de la gastronomía
y de los vinos, visitando las bodegas, saboreando la cocina genuina
en los locales típicos o en las casas rurales o dejarse trasportar,
de olivo en olivo. por la ruta del aceite o recorrer en coche, sin
meta ni prisa, las numerosas carreteras que serpentean el campo
entre pueblos
inmersos en un paisaje de rara belleza. Existe también la
posibilidad de que los niños y los chicos disfruten visitando
el zoosafari o los parques de diversión. En los alrededores
de las cuevas “Grotte di Castellana” y en la Reserva
Natural de Torre Guaceto hay atracciones naturales espectaculares.
 |
Para los más perezosos es ideal quedarse en la antigua “era”
de los trulos circundados por una vegetación fresca y relajante
y leer, escribir o pasar el tiempo contemplando la naturaleza.
|