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Historia del Trulo

Los orígenes del trulo son muy antiguos, se pierden en la noche de los tiempos. Muchos estudiosos han intentado buscar una solución a lo que todavía hoy resulta un enigma y por el que sólo es posible hacer hipótesis. El trulo más antiguo se encuentra en Contrada Marziola (Locorotondo) y remonta a 1550. La palabra trulo fue acuñada recientemente por los estudiosos mientras que en los documentos oficiales aparecía genéricamente con el nombre de “casedda”.
El material utilizado para la contrucción de los trulos se sacaba del lugar y por la naturaleza misma del terreno era abundante, no requería ser transportado y no se usaba colante de malta.

Las piedras más grandes se utilizaban para construir los muros maestros de basamento cuadrado, de casi 2 metros de altura y con un espesor de 2,5 metros en la base y de 1,5 en la parte más alta.

Sobre esta estructura se colocaba la parte cónica con sillares de piedra cortados de forma adecuada, con un lado oblicuo destinado al interior del edificio y dispuestos, sin usar la armadura de cubierta, en anillos concéntricos cada vez más pequeños hasta cerrar el cono que venía revestido externamente con “chiancarelle”, planchas del mismo material calcáreo, y acababa en el singular pináculo.


Los conos están aún decorados en el exterior con antiguos símbolos blancos que se refieren a cultos
hebraico-cristianos.

 

 

La estructura del trulo puede ser más o menos articulada según las intenciones por las que se construía: de una habitación, en la forma más antigua, como refugio o con más de una habitación, más de un trulo adosado y con posibilidad de comunicación entre ellos, si estaba destinado a vivienda.

 


 

 

A lo largo de los años, la estructura del trulo ha ido cambiando poco a poco. En las formas antiguas las ventanas son pequeñísimas mientras que en las de hace más o menos 100 años, llamadas “casini” o “casine”, las ventanas son más amplias.